La sedosa irradiación solar
Que invade el poema en singular pasión
Donde flores desnudas bailan el compás del calor
Sentado en suelo desconocido
Lleno de piedras lisas
Causando caos en lágrimas
Y tormentas en pétalos trazados en tono cálido
Desenvolviendo gramos de olor
Seguido por kilos de costoso mirar
Perdido en la rotación bailada en rosa
En singular movimiento caído por firmes dotes
Rasgados en la inmensa espesura del lugar
Que invade la coalición personal
El toque a humedad plural
Que llama sin golpear la puerta
E invade el tallo hasta sus hojas
Que de agua viven
Y en tierra mueren
Al abastecerse de acusaciones influidas en color
Bañadas en dulzura escondida tras el sonido
Delante el umbral rosal
En el lugar que unos se divierten
Y yo voy cayendo al inesperado seguir
Sin apartar la vista de mi cuaderno
Caigo y caigo en el infierno dorado.
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