miércoles, 30 de diciembre de 2009

Plaza

El viento mueve mi lápiz como pluma de oro sobre tu sien
Es un palpitar en sueños no palpables
La caída de nocturno resplandor sobre una triste palmera
Derrotada en el olvido
Creciendo junto a palomas que en cada momento aprenden a volar
Es la sonrisa de la rama que cae sobre mi hombro
O quizás la altura de tu elevado caminar
Que encierra cualquier mirada tono celeste
El árbol frondoso que irrita la vista de una quieta pileta
Con su círculo vicioso y vuelve a comenzar
Tan natural este lugar verde céntrico
Y gris el color que te seduce a tentaciones
Distracciones avocadas a sirenas y pasos tan simples pero fuertes
Se podría decir es tu simplicidad divina
O la calidez de septiembre no se ve
Frente al lugar la polución gana la batalla
Cayendo derrotado frente al arte cotidiano
Fluyen en la altura las ganas de divisar el mar y su locura
Detonando la ignorancia de lo realmente bello
Es como si imaginara un mundo nuevo sin un real cambio
Donde carros dan el motivo y celebración de un infante
Cuando lo que requiere es atención
La plaga lo rodea en conjunto a la gran luz que no es de artificio
Y despliega un rumor de quien no admite la vida como un privilegio y no sacrificio
Donde se muestra la utopía concebida por un diestro
Al que no le gusta un cambio en las letras después de escritas
Es como un himno al atardecer oculto en sombras decadentes
Llenas de falacias a la luz del día
Corrigiendo lo bueno del lugar inversamente
Es la caricia del viento que da sanación
O el alegre pasto revolcándose en las personas
El mundo es el que gira en mi cabeza no allá
Hay más que un sueño en la vida del cual quisieramos despertar
Como la libertad del no poder expresar que cae la lluvia
Sobre mi rostro inquieto en el cual predomina aquella mochila
Llena de exigencias virtudes y discriminaciones
Como ella que mira y busca la plaza
Yo le digo mira en tu interior
Y verás la plaza rosa de mil palabras
Frente a la sabiduría de los cabellos extravagantes e inertes
Es la propia vida que se ve ante mis ojos
Y el cólera que recorre tu falso mirar
Te pido llegues a mí sin pedirlo
Sin cancelación a las cenizas que caen del cigarrillo
Pero aprobando la hermosura de tu cuerpo
Que conjuga la alegría del ave que vuela
Y el edificio que te impide seguir el camino desolado
Una vez ya lo dije mi soledad se siente sola de su compañía
Le pediré se mueva y consuele la verdad de la irreverencia de la casualidad
Que invade el curso natural del calor intenso en la gente
Como estímulo a mis rodillas y su calcio
Es terrible el suspirar de una pasión incontrolable
Resumida en la vergüenza del árbol al tocar la Tierra
Hay más agua que tierra pero igual tomas ese nombre
Tomando el descontrol y la mentira con tus manos
Para limpiar una imagen y veintitrés cuadros más
Junto a desolación que ni la Luna puede llenar
Y el Sol hace el intento sin convicciones
Sobre tonos y matices delgados y firmes
Piruetas que se han de notar
En el inmenso cielo no soñado
Lleno y frío de calor
Olvidado es el tiempo en el atardecer

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