Alguna vez tuve una mente perfecta
Lamentable, tarde cuenta me di no me pertenecía
Tenía un cuerpo envidiable, el cual mío no era
Hermosa su cara, también sus caderas
No le temo a lo oscuro, sino ciego en sus praderas
Qué linda su forma, ella era la primavera
Pero sus tristes manos eran como cadenas
Una mirada vacía hacía sonrisas primeras
Iluminaste la noche con ciertas condenas
Pareces árbol, sólo por tus pies en la tierra
Quererme, esa fue tu guerra
Para dejar de abrazarme frente a la cordillera
Jugaste con aves extrañas sola por mi cabeza
Andabas por parques ocultos
Creías amarme, pero sin certeza
Demostraste tu poca adicción por la naturaleza
Tenías ideas tan locas, eran una represa
El agua no era tan blanca, era tu belleza
Solías decirme
Yo no soy tu princesa...
Sin más alma, sin cuerpo camino al olvido
Triste mi rostro, más triste el despido
Leí tus pensamientos una vez
No lo volvería a hacer, fue crudo el suspiro
Tu última carta, la primera, el mismo respiro
Olías a hojas de otoño crujiendo en el frío
Antes eras tú, ahora eres ella
Antes cantabas, ahora sólo onomatopeyas
Antes reía, hoy recuerdo mujer aquella
Antes escribía poesía, hoy letras sin huellas
Qué decir de tus besos, tus besos de almendra
Guardé uno bajo mi mejilla para plantarlo en la tierra
Quería ver qué crecía en el patio junto a una salamandra
Nació sólo un tallo escondido como una sirena
Lo que solía mirar, giró mi cabeza
Amante perfecta, tus caricias de azúcar
Copas quebradas, ya no celebramos
Cabe mencionar, ya no nos miramos.
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