jueves, 19 de agosto de 2010

La vida de un perro

Con hambre y hasta el reloj llegó atrasado
No puedo abrir el refrigerador aunque esté frente a él
Confieso no tengo reloj ni refrigerador

Es momento de dar un paseo de lujo
Las calles llenas de basura
El cemento se convierte en mi plato

El odio y las miradas
Comida sin sazonar
Aunque carne cruda deambula acá

Voy a cualquier lugar sin reclamar
No discrimino a nadie por el largo de sus patas
Si tiene hueso o pelota

Soy libre con o sin dueño
No me subo a buses
Ni me encandilo con las luces

A ratos consumo televisión
Miro el cielo en caricias
Veo gente rara en ella, también en las veredas

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